Bioy sería un escritor mucho más reconocido si no hubiera desarrollado su labor a la sombra de Borges, aunque quizá la generación de ideas de sus textos se hubiera resentido sin ese estímulo, para ambos.
El presente relato anticipa la teoría de los universos múltiples, o palalelos, que formuló Huge Everett en los años 50 del siglo XX, y apareció en una antología a la que dio nombre, en 1948.
La prodigiosa imaginación del autor de La invención de Morel, nos plantea una situación que, según transcurre el relato, nos envuelve y subyuga hasta hacernos comprender de forma natural y lógica que nuestro mundo quizá no es el único posible, y nos lleva a plantearnos cuántos seres casi idénticos a nosotros mismos vivirán sus vidas al mismo tiempo que nosotros.
¿Qué pasaría si entrásemos en uno de esos mundos...?
Cuando el capitán Ireneo Morris y el doctor Carlos Alberto Servian, médico homeópata, desaparecieron, un 20 de diciembre, de Buenos Aires, los diarios apenas comentaron el hecho. Se dijo que había gente engañada, gente complicada y que una comisión estaba investigando; se dijo también que el escaso radio de acción del aeroplano utilizado por los fugitivos permitía afirmar que éstos no habían ido muy lejos. Yo recibí en esos días una encomienda; contenía: tres volúmenes in quarto (las obras completas del comunista Luis Augusto Blanqui); un anillo de escaso valor (un aguamarina en cuyo fondo se veía la efigie de una diosa con cabeza de caballo); unas cuantas páginas escritas a máquina —Las aventuras del capitán Morris— firmadas C. A. S. Transcribiré esas páginas.

