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martes, 11 de noviembre de 2014

Míster Taylor, de Augusto Monterroso


Llega hoy uno de mis referentes más queridos, el guatemalteco Augusto Monterroso (1921 – 2003).

Para mi gusto, uno de los escritores que mejor domina el lenguaje, ya que lo utiliza haciendo que la escritura parezca natural y fácil. Un maestro en el arte de decir en broma cosas muy serias, y viceversa.
Durante años (hasta que Luis Felipe Lomeli publicó El emigrante: "¿Olvida usted algo? ―¡Ojalá!"), se consideró que Monterroso  había escrito el cuento más corto de las letras hispanoamericanas, El dinosaurio: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".
Por cierto, ese brevísimo relato me sirvió durante un tiempo de salvapantallas.
El cuento Míster Taylor, escrito en La Paz cuando Augusto Monterroso ejercía como cónsul de Guatemala en Bolivia, es una irónica y divertida crítica sobre la intervención norteamericana en el país guatemalteco, que provocó el derrocamiento del presidente legítimo Jacobo Árbenz en 1954.

En este enlace del blog se puede disfrutar también de otro relato redondo de Monterroso, El eclipse, también imperdible: http://tallermecontasunahistoriadale.blogspot.com/2014/09/35-magnificos-cuentos-para-un-dia-gris.html#more

Míster Taylor, de Augusto Monterroso
Menos rara, aunque sin duda más ejemplar, dijo entonces el otro, es la historia de Mr. Percy Taylor, cazador de cabezas en la selva amazónica.

viernes, 31 de octubre de 2014

¡Diles que no me maten!, de Juan Rulfo

Traemos hoy una perla del poco prolífico (por lo exigente que fue consigo mismo) escritor mexicano Juan Rulfo (1917-1986), autor de la novela Pedro Páramo y de la recopilación de cuentos El llano en llamas, que incluye el texto que sugerimos hoy.

Fabienne Bradu afirma en su artículo "El mito de Juan Rulfo" que el escritor mexicano “creó personajes que solo existen en cuanto voces, que son puro verbo. Su universo está exento de caras y descripciones ... El progreso de los manuscritos de Pedro Páramo muestra cómo Rulfo fue eliminando poco a poco su voz, las referencias históricas a la revolución y a la cristiada, la topografía original, la explicitación del pasado de sus personajes para arraigarlos en un presente cargado de razones y de peripecias, para en fin presentar la desesperanza no como producto de la violencia de los hombres, sino más bien como una condición humana”.
Traducido al criollo, textos en los que sumergirse, disfrutar y quedarse un rato pensando sobre la citada condición humana.
Tras el relato pueden ver la adaptación de este cuento al cómic que realizó Rafael Barajas Durán, alias  El Fisgónaparecida en la revista mexicana El Chamuco.


¡Diles que no me maten!, de Juan Rulfo

―¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.
―No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti.
―Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril, de Haruki Murakami

Del autor de Tokio blues traemos hoy un relato que aúna la sencilla exquisitez borgiana y el exotismo oriental para conformar una historia redonda y sin resquicios que plantea el tema de la casualidad y, de paso, el de que las oportunidades que dejamos escapar pueden no regresar nunca.

Uno de los cuentos por los que pondría la mano en el fuego.

Sobre encontrarse a la chica 100% perfecta una bella mañana de abril, de Haruki Murakami

Una bonita mañana de abril, en una estrecha calle del barrio chic de Harujuku en Tokio, me crucé andando con la chica 100% perfecta.

Aunque a decir verdad, ella no era tan guapa.

martes, 14 de octubre de 2014

No hay camino al paraíso, de Charles Bukowski


Hoy traigo una de mis debilidades: Bukowski (1920 - 1994).
En estado puro y muy divertido (además de directo, misógino, misántropo, procaz y desinhibido, que por eso es quien es y hasta dicen que hizo "realismo sucio").
Bukowski un  tipo muy mal considerado en ciertos ámbitos vivió tan fascinado por su propia y azarosa vida que la convirtió en Literatura.
No hay camino al paraíso apareció en el volumen "Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones e historias generales de locura ordinaria" (1972).
Tras el cuento, de propina, unas cuantas frases del autor que definen mejor que cualquier sesudo y tedioso ensayo quién era y cómo las gastaba el buen señor, y algunos dibujos suyos que aparecieron tras su muerte. Adelantamos una de las frases:
"Francamente, estaba horrorizado con la vida, con lo que un hombre tenía que hacer simplemente para comer, dormir y mantenerse vestido. Entonces me quedaba en la cama y bebía. Cuando bebía el mundo aún estaba allí afuera, pero por el momento no me tenía agarrado del cuello".

No hay camino al paraíso, de Charles Bukowski

Yo estaba sentado en un bar de la avenida Western. Era alrededor de medianoche y me encontraba en mi habitual estado de confusión. Quiero decir, bueno, ya sabes, nada funciona bien: las mujeres, el trabajo, el ocio, el tiempo, los perros... Finalmente solo puedes ir y sentarte atontado, totalmente noqueado, y esperar; como si estuvieses en una parada de autobús aguardando la muerte.

martes, 7 de octubre de 2014

Algunas peculiaridades de los ojos, de Philip K. Dick

El autor de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, inspiradora de Blade Runners; de Total Recall, llevada también al cine; o de El informe de la minoría, en el que se basó Steven Spielberg para realizar Minority Report, o sea: Philip Kindred Dick (1928–1982), nos obsequia con un relato de fino y sarcástico humor. Las interpretaciones que se han hecho del cuento son muy variadas: desde una crítica a los graves problemas de comprensión lectora de muchas personas (un significativo porcentaje de ellas con título universitario), que no entienden el uso metafórico del lenguaje, al extremo opuesto, es decir, al uso indiscriminado e innecesario que en ciertos ámbitos y géneros se hace de la metáfora.

De cualquier forma, un sencillo pero magnífico relato que consigue unas cuantas sonrisas y alguna reflexión (o viceversa).

Algunas peculiaridades de los ojos, de Philip K. Dick

Descubrí por puro accidente que la Tierra había sido invadida por una forma de vida procedente de otro planeta. Sin embargo, aún no he hecho nada al respecto; no se me ocurre qué. Escribí al gobierno, y en respuesta me enviaron un folleto sobre la reparación y mantenimiento de las casas de madera. En cualquier caso, es de conocimiento general; no soy el primero que lo ha descubierto. Hasta es posible que la situación esté controlada.

martes, 23 de septiembre de 2014

El episodio Kugelmass, de Woody Allen



Cientos de millones de parejas han atravesado por etapas de rutina y desamor que llevaron a alguno de sus integrantes a buscar una aventura extramatrimonial.
El protagonista de este delirante cuento que Woody Allen escribió en 1970, es uno de ellos, pero a la vez se trata de un privilegiado, porque tras una serie de peculiares peripecias consigue tener un romance nada menos que con la Madamme Bovary de Flaubert. No con el personaje literario, y de forna imaginaria o en sueños, sino con la sensual Emma en persona, a la que podrá besar y abrazar en hueso y, sobre todo, carne. ¿Le permitirá eso acceder a la felicidad?

El episodio Kugelmass, de Woody Allen

El profesor Kugelmass, quien dictaba clases de Humanidades en el City College, estaba infelizmente casado por segunda vez. Su esposa, Dafne Kugelmass, era una idiota. Él también tenía dos hijos tontos de su primera esposa, Flo, y estaba hasta el cuello de deudas ocasionadas por los costos de la separación y manutención de los niños.
“¿Acaso yo sabía que las cosas iban a salir tan mal?”, se lamentó un día Kugelmass dirigiéndose a su analista. “Dafne era muy prometedora. ¿Quién podría sospechar que ella iba a abandonarse y a engordar como tonel? Además, ella tenía algunos dolarillos, lo que no es –por supuesto– razón suficiente para contraer nupcias pero tampoco viene mal, teniendo en cuenta los problemas operativos que tengo. ¿Entiende lo que le digo?

Kugelmass era calvo y tan peludo como un oso, pero tenía un gran corazón.

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