Aunque su personaje más conocido es el protagonista de este relato, el inspector Maigret, que desarrolla su labor en París, muy recomendables son las novelas que Simenon situó en pequeñas ciudades francesas, ya que le permiten retratar personajes de apariencia impoluta, modelos para la comunidad y que, sin embargo, basan su status en oscuras prácticas mafiosas para reinar en sociedades tan hipócritas como mezquinas.
El inefable Maigret fue popularizado mundialmente por el actor Jean Gabin, y es de reseñar que, basados en novelas de Simenon se rodaron alrededor de 50 films.
Amante de tramas simples, los personajes de Simenon (Lieja, 1903-1989) son por lo general muy cercanos, accesibles y humanos, como si estuvieran presos de sus destinos. Tal parece ser el caso de...
El hombre en la calle, de Georges Simenon
Los cuatro hombres iban apretujados dentro del taxi. En París helaba. A las siete y media de la mañana la ciudad estaba lívida, el viento hacía correr a ras de suelo un polvillo de hielo.
El más delgado de los cuatro, en un asiento abatible, tenía un cigarrillo pegado al labio inferior e iba esposado. El más importante, de mandíbula fuerte, envuelto en un recio abrigo y con un sombrero hongo en la cabeza, fumaba en pipa viendo desfilar ante sus ojos la verja del Bois de Boulogne.
Los cuatro hombres iban apretujados dentro del taxi. En París helaba. A las siete y media de la mañana la ciudad estaba lívida, el viento hacía correr a ras de suelo un polvillo de hielo.
El más delgado de los cuatro, en un asiento abatible, tenía un cigarrillo pegado al labio inferior e iba esposado. El más importante, de mandíbula fuerte, envuelto en un recio abrigo y con un sombrero hongo en la cabeza, fumaba en pipa viendo desfilar ante sus ojos la verja del Bois de Boulogne.

