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sábado, 13 de diciembre de 2014

El hombre en la calle, de Georges Simenon

García Márquez dijo de El hombre de la calle que era el mejor relato que había leído. Lo leyó de joven y no recordaba ni el título ni el autor, y llegó a obsesionarse con ello. Es una buena tarjeta de presentación para este cuento policíaco que el prolífico Simenon (más de 200 obras publicadas) nos regala hoy.

Aunque su personaje más conocido es el protagonista de este relato, el inspector Maigret, que desarrolla su labor en París, muy recomendables son las novelas que Simenon situó en pequeñas ciudades francesas, ya que le permiten retratar personajes de apariencia impoluta, modelos para la comunidad y que, sin embargo, basan su status en oscuras prácticas mafiosas para reinar en sociedades tan hipócritas como mezquinas.
El inefable Maigret fue popularizado mundialmente por el actor Jean Gabin, y es de reseñar que, basados en novelas de Simenon se rodaron alrededor de 50 films.
Amante de tramas simples, los personajes de Simenon (Lieja, 1903-1989) son por lo general muy cercanos, accesibles y humanos, como si estuvieran presos de sus destinos. Tal parece ser el caso de...

El hombre en la calle, de Georges Simenon

Los cuatro hombres iban apretujados dentro del taxi. En París helaba. A las siete y media de la mañana la ciudad estaba lívida, el viento hacía correr a ras de suelo un polvillo de hielo.

El más delgado de los cuatro, en un asiento abatible, tenía un cigarrillo pegado al labio inferior e iba esposado. El más importante, de mandíbula fuerte, envuelto en un recio abrigo y con un sombrero hongo en la cabeza, fumaba en pipa viendo desfilar ante sus ojos la verja del Bois de Boulogne.

lunes, 20 de octubre de 2014

Así fue salvado Wang-Fo, de Marguerite Yourcenar


Marguerite Yourcenar (1983 - 1987), o el gusto por lo bien hecho.

De la autora de Memorias de Adriano, de una insaciable curiosidad por las culturas antiguas, tanto de Oriente como de Occidente, de las que recreó numerosos mitos y leyendas, traemos hoy uno de sus "Cuentos Orientales", concretamente Así fue salvado Wang-Fu, delicado relato en el que plantea interesantes temas de discusión como la admiración personal por un maestro o el de la entrega absoluta a la creación artística.
Pero si algún tema me atrajo especialmente de este cuento, para plantearlo como disparador en una clase actual integrada por adolescentes, es el del emperador, un joven criado en una burbuja, y que descubre el mundo a través de las pinturas del extraordinario pintor protagonista del relato.
Cuando al inicio de su juventud se ve obligado a afrontar la realidad del mundo en el que vive, sufre una gran frustración, ya que lo que observa está lejos de la falsa y deformada imagen que se forjó en su imaginario.
Nada distinto a lo que les ocurre a millones de jóvenes que se crían y educan en una burbuja estética, consumista y tecnológica y que, cuando se les obliga a confrontarse con la realidad, sufren una insuperable frustración.

Las ilustraciones se han tomado del cortometraje de animación de René Laloux, cuyo enlace adjuntamos tras el relato.

Así fue salvado Wang-Fo, de Marguerite Yourcenar
El viejo pintor Wang-Fo y su discípulo Ling erraban a lo largo de los caminos del reino de Han.

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